13.7.09
Una Historia Breve
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura, como siempre tan loca, les propuso:
-¿Vamos a jugar a las escondidas?
La intriga y la curiosidad, sin poder contenerse, preguntaron:
-¿A las escondidas? ¿Y como es eso?
-Es un juego- explico la locura- en que yo me tapo la cara y comienzo a contar de uno a un millón, mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre, ocupara mi lugar para continuar con el juego.
El entusiasmo bailo secundado por la euforia.La alegría dio tantos saltos que termino de convencer a la duda, e incluso a la antipatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La verdad para que iba a esconderse si al final siempre la hallaban. Y la soberbia opino que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella). La cobardía prefirió no arriesgarse.
Uno, dos tres…- comenzó a contar la locura.
La primera en esconderse fue la pereza, que como siempre se dejo caer tras la piedra que encontró en el camino. La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La generosidad casi no alcanzaba a esconderse. Cada sitio que encontraba le parecía maravilloso para algunos de sus amigos: ¿que si un lago cristalino?, ideal para la belleza, ¿Qué si la hendija de un árbol? Perfecto para la timidez, ¿que si el vuelo de una mariposa?, lo mejor para la voluptuosidad, ¿que si una ráfaga de viento?, magnifico para la libertad. Así termino por ocultarse en un rayito de sol. El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio: amplio, ventilado y muy cómodo, pero solo para el.La mentira se escondió en el fondo de los océanos y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes. El olvido… se me olvido donde se escondió… pero eso no es lo importante. Cuando la locura contaba 999.999, el amor aun no había encontrado sitio donde esconderse, pues todos se encontraban ocupados… hasta que diviso un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.
-¡Un millón!- contó la locura y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la pereza, solo a tres pasos de la piedra. Después escucho a la fe conversando con Dios en el cielo sobre zoología. A la pasión y el deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido, encontró a la envidia y, claro, pudo deducir donde estaba el triunfo. Al egoísmo no lo tuvo ni que buscarlo, el solito salio disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar le dio sed, y al acercarse al lago, descubrió a la belleza y con la duda resulto mas fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aun de que lado esconderse. Así fue encontrando a todos: al talento sobre la hierba fresca, a la angustia en una cueva oscura, a la mentira detrás del arcoiris… (Mentira, ella estaba en el fondo del océano) y hasta el olvido, que se había olvidado que estaba jugando a las escondidas y salio solito de su escondite. Pero el amor no aparecía por ningun sitio. La locura busco detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas, y cuando estaba por darse por vencida, diviso un rosal y las rosas. Tomo una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto, un doloroso grito se escucho. Las espinas habían herido en los ojos al amor. La locura no sabia que hacer para disculparse, lloro, rogó, imploro, pidió perdón, y hasta prometió ser su lazarillo. Y desde entonces, desde que por primera vez se jugo a las escondidas en la tierra… EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA LO ACOMPAÑA.
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